El encanto de muchos pueblos de España está dado por su peculiar emplazamiento, rodeados de paisajes inigualables esa sóla belleza ya hace que la visita quede en nuestro recuerdo para siempre.
Arcos de la Frontera es uno de esos pueblos, ya que su mayor encanto está dado precismaente por su tipo de emplazamiento, en lo alto de una colina con un marco natural que lo embellece aún más.
Situado en la provincia de Cádiz es el lugar ideal para una escapada de fin de semana, con diversas actividades y lugares para recorrer.
Su entorno único está dado por el hecho de encontrarse situado su casco urbano sobre un escarpado cerro y corriendo a sus pies las tranquilas y apacibles aguas del río Guadalete.
En un pasado ya muy lejano fue la civilización musulmana la que pudo disfrutar de es sitio inigualable y fue obra de los árabes la formación urbana de Arcos de la Frontera, quedando como marca distintiva sus pintorescos patios.
Una gran cantidad de casas guardan aún hoy la tradición del pequeño patio central con un pozo de agua en el centro y una diversidad de flores que convierten el lugar en pequeños e individuales vergeles.

Al recorrer este pueblo hallaremos un laberinto de calles estrechas que se entrelazan para adaptarse a la complicada orografía del terreno. Bellas casas blancas forman un pintoresco paisaje a nuestro paso y más allá de esta encantadora arquitectura popular se destacan las magníficas iglesias de Santa María y San Pedro esta última de estilo gótico levantada en el siglo XIV y con modificaciones hechas en el siglo XVIII cuando se edificó la torre y la fachada de estilo barroco.
El punto más alto del poblado y centro neurálgico de la ciudad es la Plaza del Cabildo con interesantes monumentos como la Basílica Mayor de Santa María que fuera construida sobre una mezquita árabe, a su lado encontraremos la casa consistorial y a sus espaldas el antiguo alcazar de origen árabe, el Castillo, el Ayuntamiento, el Parador nacional y un amplio mirador desde donde puede admirarse la bella campiña andaluza.
Al este del Castillo se encuentra el Palacio de los Condes de Aguila, construido en el siglo XV y que representa significativamente el paso del románico al gótico.
En la primavera y el verano puede tambien disfrutarse de paseos por la sierra y la práctica de deportes acuáticos en el Lago de los Arcos. En el embalse que está a los pies del pueblo, los aficionados a la pesca podrán darse el gusto de practicar y obtener algunas piezas ya que la zona suele ser abundante en captura de carpas.
Antes de irnos de esta bonita ciudad es punto obligado de una visita el Convento de las Monjas Mercedarias para degustar su excelente repostería adquieriendo algunos de los exquisitos dulces que allí se preparan.

