Escapadas de fin de semana

A tan sólo 25 kilómetros de la bella ciudad de Ourense y a poco más de media hora de las playas de Rías Bajas, se encuentra la Villa Medieval de Ribadavia, capital de la comarca del Ribeiro, lugar donde se produce el afamado y mítico vino que fuera alabado por reyes, nobles y poetas.

Su conjunto histórico, declarado como Bien de Interés Cultural, impacta por su antigua belleza, enmarcado con un paisaje de riachos y viñedos, donde llama la atención de los visitantes el entramado de sus calles medievales hechas de piedra. Lugar ideal para un paseo tranquilo y relajado admirando el entorno, donde se destaca el Castillo de los Sarmiento, además de sus muesos, iglesias y el emblemático Barrio Judío.

Numerosos pueblos habitaron esta tierra y desde tiempos remotos colonizaron la región dada su privilegiada situación geográfica. Es así, que valiosos restos se han encontrado en las cercanías de la villa tanto de la cultura celta como de la romana.

Una comarca con un pasado colmado de historia de también de épocas gloriosas, donde el vino ha sido y es uno de los productos de excelente calidad, característica que lo ubica entre lo mejores blancos del mundo llegando con el nombre de Galicia fuera de sus propias fronteras.

Ribadavia ofrece además de su extensa historia y su panorama cultural inigualable, la posibilidad de recorrer sus valles y montañas, disfrutando de sus lago y riachuelos de aguas transparentes, donde los paisajes de contraste son el toque diferente que atrae a los visitantes y pobladores hasta sus balnearios y frondosos bosques.

Un sitio donde es habitual la práctica de diferentes actividades náuticas como remo, vela, windsurf y piragüismo disefrutando de una tarde de sol en el río Avia o en el magnífico parque náutico de Castrelo de Miño.

Para los amantes de la montaña y el senderismo existen rutas medievales fantásticas como la Ruta de la historia del vino y del románico”, con la posibilidad de escalar el conjunto megalítico de Pena Corneira o quizás algo más tranquilo y reposado como un paseo en catamarán navegando por río Miño con un entorno natural apacible y atractivo.

Son sitios de visita obligada en la región,  el bosque de Ridimoas, el Cañón de Avia, donde es posible recorrer cuevas y pasadizos además de disfrutar, por supuesto,  de un placentero baño en sus aguas cristalinas.

Sus playas fluviales se destacan por su belleza y  frondosas arboledas, con áreas recreativas donde es posible pasar un día inolvidable.

Entre sus playas se destacan la de A Veronza, un sitio con un zona recreativa que posee aparcamiento y restaurantes o el Area de o Muiño junto al molino de a Raiña, un sitio apacible donde es posible disfrutar de un cálido baño.

Toda la zona de Ribeiro se encuentra dotada de diversos recursos termales, donde se destacan sus aguas que según dicen los pobladores tienen poder curativo, además de relajante. Existen aquí desde villas termales diversas hasta los tradicionales balnearios, pudiendo optar por realizar alguno de los tratamientos de salud, belleza y relax que ofrece la zona.

Para quienes gustan del turismo rural, deportes acuáticos, tradiciones pintorescas o simplemente desean descansar un par de días y contactarse con la naturaleza, este es el lugar ideal.

Muy cercana a las ciudades de Madrid y Toledo nuestra escapada de fin de semana nos traslada a una comarca pintoresca y llena de encanto como es la de Alta Sagra.

A pesar de no ser conocida como un punto turístico dentro de los habituales, hallaremos en ella verdaderos tesoros relacionados con hechos históricos, teniendo en cuenta que fue la tierra donde habitaron los romanos además de un cruce importante de calzadas y el punto final del famoso Camino Real que unía en el pasado las capitales del Imperio.

Dentro de la comarca de Alta Sagra la visita a sus diferentes poblaciones serán todo un hallazgo de un pasado colmado de misterios, intrigas e historias por demás interesantes, además de monumentos y lugares magníficos que vale la pena conocer.

Así en la ciudad de Esquivias, por ejemplo,  fue el sitio elegido por Miguel de Cervantes para su boda, estableciendo su residencia por un par de años en el lugar. Un pueblo  formado por varias familias hidalgas como la de Catalina de Palacios, esposa de Cervantes. Un detalle interesante es que ambos vivieron allí en la casa de Alonso Quijada, nombre que según los expertos literarios fue el utilizado por el escritor para el personaje protagónico de su obra tomando también algunos rasgos interesantes de su personalidad.

La casa de Quijada, hoy Museo Casa Cervantes puede visitarse en la ciudad ya que se encuentra perfectamente conservada y se permite el acceso al público, para poder conocer más en detalle como vivía en esa época el famoso autor de la gran obra Don Quijote de La Mancha. Distinguiéndose por ejemplo una construcción de puertas no demasiado altas y una estancia transformada en biblioteca donde se presume que Cervantes se inspiró para escribir su gran obra.

Un paseo por sus apacibles calles permite admirar varias casas blasonas como la Casa de los Ávalos, también hallaremos el Convento de los Capuchinos y la Fuente de Carlos IV y el pintoresco edificio llamado Posito que servía como lugar para el acopio de grano y la Tordecilla un lugar que sirvió de residencia a Azorín durante sus viajes a Esquivias.

En cuanto a la culinaria de esta ciudad, podremos degustar deliciosos platos que se realizan con recetas antiguas y utilizando productos frescos como liebre con judías, las famosas migas y los mantecados, acompañado por un excelente vino que desde el siglo XVI se elabora en la región.

La segunda villa a visitar es Illescas, poblada en la antigüedad por los griegos, luego pasaron a manos de los árabes para finalmente ser reconquistadas por España. Lugar elegido por los monarcas como sitio de descanso, contaba en el siglo XVI con unos doce mil habitantes.

Como monumento histórico importante se encuentra la Iglesia de Illescas edificada en el año 1500, fue destinada en una época a servir como centro hospitalario. En el templo es posible hallar pinturas de El Greco.

Siguiendo esta ruta por las comarcas de Alta Sagra, llegaremos a Carranque, en las afueras de la ciudad podremos visitar junto al río Guadarrama un importante yacimiento arqueológico que fue descubierto recién en 1983 de forma fortuita al encontrarse mosaicos muy antiguos.

Esta villa romana se encuentra un poco alejada de la ciudad teniendo en cuenta que los romanos las levantaban alejadas de las ciudades, prefiriendo un entorno rural, que servía también como explotación agrícola y ganadera.

En el lugar se encuentran las ruinas del Ninfeo y la Basílica que era en esa época utilizada como lugar religioso y funerario.

La Casa de Materno es otro de los edificios destacados del lugar ya que se supone que aquí llegaban solo las clases adineradas de la época y esta casa perteneció precisamente a un miembro importante como fue el emperador Teodosio, último del Imperio Romano. Aquí también se ha encontrado todo tipo de utensilios de cosméticos y joyas de gran valor.

Estas ruinas pueden visitarse durante todos los días y existen interesantes recorridos guiados para no perderse nada de tan interesante legado.

Una ruta perfecta para un fin de semana en familia donde la consigna es descansar pero también conocer lugares que hablan de una historia muy lejana que ha dejado su mensaje a través de sus obras.

Hoy visitaremos un sitio muy especial que se encuentra al suroeste de la Provincia de Málaga. Se trata del municipio de Istán enmarcado por las sierras que corren de forma paralela a la costa occidental de esta provincia española.

Su núcleo urbano se encuentra a poco más de trescientos metros de altura y distante de la ciudad de Málaga unos 70 kilómetros, una localización que la hizo el centro de las comunicaciones entre la Serranía de Ronda y la bella Costa del Sol.

Algunos de sus históricos caminos han sido rehabilitados y por ello existen en la actualidad nueve rutas de senderos y seis rutas para bicicletas perfectamente señalizadas. Caminos  que sirven de nexo con los diferentes pueblos que se encuentran a poca distancia haciendo de la región un centro turístico de excelencia.

Istán posee además de sus entornos naturales de gran belleza, ideales para la práctica de senderismo y otras actividades al aire libre, un patrimonio histórico y cultural digno de ser conocido.

La fundación de la ciudad se produce a mediados del siglo XV, cuando un ejercito cristiano vence a los musulmanes en una batalla que se libra a orillas del río Verde. Éstos huyen y llegan a la zona donde se encuentra hoy la ciudad de Istán y levantan allí una pequeña fortaleza en torno de la cual se edifica el pueblo.

Posteriormente,  otra rebelión esta vez de los moriscos trae como consecuencia su expulsión, algo que termina perjudicando la población de Istán que en ese momento se había transformado en una zona de gran prosperidad gracias a la exportación de productos como la seda.

Sin embargo, una vez pasada la rebelión el pueblo logró repoblarse y esta vez llegaron familias de Murcia.

Entre los edificios que más se destacan se encuentra la Iglesia de San Miguel que fuera construida en el siglo XVI y la Ermita del mismo nombre situada a poco más de dos kilómetros de la ciudad, caracterizándose por haber sido excavada en la roca para albergar en su interior la imagen San Miguel Patrón de la villa.

El Chorro y el lavadero es considerada como la imagen más emblemática de Istán. Situada en una bonita y pintoresca zona de la ciudad.

La Torre Escalante es otro sitio de visita obligado al recorrer la ciudad. Se trata de una edificación de origen árabe que se encuentra en la zona más alta de la ciudad y que data del siglo XV formando parte de la vieja fortaleza.

Protegido como Patrimonio de la Humanidad y situado en la cuenca del Hoyo del Boteun, un bello lugar de la sierra, se encuentra el Castaño Santo. Se trata de un enorme y muy antiguo ejemplar de castaño y probablemente el árbol más antiguo que existe en toda la Sierra de las Nieves estimándose su edad en torno de los 800 años de antigüedad.

La riqueza natural de esta región es indiscutible contando por ejemplo con un manantial natural llamado Río Molinos, nombre que le fuera atribuido en el pasado por la presencia de gran cantidad de molinos que se encontraban situados a lo largo de su recorrido y el Parque Natural Sierra de las Nieves un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza.

Una serie de miradores permiten a los viajeros obtener magníficas vistas de la región desde diferentes puntos, como el Mirador Natural del Tajo Banderas, el de las Herrizas situado sobre el embalse del río Verde y el de Azufaifo que permite una vista fantástica del río Molinos.

Un sitio para recomendar sobre todo para aquellos que gustan de la práctica de turismo rural con algo de historia y mucho de naturales y bellos paisajes por descubrir.

La propuesta de hoy es un viaje a un poblado marinero de fuerte personalidad y con arraigadas tradiciones que la hacen aún más pintoresca y especial.

Situada a sólo 45 kilómetros de Santander llegamos a una antigua villa marinera de Cantabria llamada Santoña, ubicada en la margen izquierda del río Asón, más precisamente en su desembocadura y a los pies del magnífico Monte Buciero.

Muy cerca de allí, en la zona llana se encuentra el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, protegido de los vientos por la inmensa montaña, Santoña se convirtió en una zona perfecta para llevar adelante diferentes actividades que se vinculaban al mar.

Una tierra con tradiciones pesqueras, navales y artesanales, donde cada rincón cuenta un poco de su extensa historia.

Bellos paisajes naturales enmarcan esta villa con dos faros que se encuentran uno llamado del Pescador junto a la Playa de Berria y el otro al que se accede por una escalinata de piedra es el mirador llamado Del Caballo.

Monte, marisma y ría rodean esta villa encantadora de hospitalarios pobladores que precian su cultura, historia y tradiciones, ofreciendo además una excelente infraestructura turística con hoteles, bares y restaurantes de primer nivel y destacándose en ella lugares como el Paseo Marítimo y la céntrica Plaza de San Antonio.

Tanto las actividades deportivas como de ocio en general pueden disfrutarse en Santoña con una gran variedad de opciones que van desde la práctica de windsurf y surf hasta parapente, submarinismo y esquí acuático, sin dejar de lado los deportes terrestres como senderismo y ciclismo de montaña, además del avistamiento de aves y los festejos taurinos que se desarrollan durante el año.

Una tierra alegre que se ha hecho también famosa por sus carnavales, fiesta que ha sido declarada como de Interés Turístico Nacional. En ellos, todo es alegría que se refleja en peñas y charangas animando las calles y siguiendo tradiciones como el Juicio en el Fondo del Mar y el Entierro del Besugo.

Al ser una villa pesquera por excelencia no podía estar ausente algún evento que refleje el mar como integrante natural de la vida en esta población y por ello todos los años tiene lugar la Feria de la Anchoa, una festividad de carácter gastronómico y también cultural.

Imprescindible,  una visita al popular mercadillo de los sábados con variedad de productos de la región.

Una arquitectura particular donde se distinguen su plaza de toros que data del año 1907 y también la zona portuaria con su romántico paseo marítimo donde es posible apreciar también rasgos de su arquitectura representada por lugares como el Palacio del duque de Santoña y Marqués de Manzanedo, la Casa Palacio de Castañeda edificada a principios del siglo pasado y el bello Palacio de los Marqueses de Chiloeches del siglo XVII.

Sus fiestas patronales merecer una mención especial. Celebradas en la primera quincena de septiembre se realizan en honor a la Virgen del Puerto, destacándose la magnífica Procesión Marítima en la cual es posible ver la mayor flota pesquera de Cantabria que el día 7 de septiembre navega por la bahía como escolta del barco insignia que lleva la imagen de la Patrona de Santoña.

La Iglesia de Santa María de Puerto construida en el siglo XIII tiene hoy categoría de monumento, siendo uno de los primero monasterios que existieron en Cantabria.

En cuanto a su culinaria esta villa de pescadores se destaca por su riqueza tanto de sabores como texturas diferentes y es posible degustar sus sabrosos platos en los diversos restaurantes, tascas y mesones de la ciudad, donde las especialidades son las anchoas y el bonito que generalmente se preparan como conservas para consumo en Santoña y también para exportación.

Un sitio colmado de encanto y tradiciones, un pueblo sencillo que se siente orgulloso de su patrimonio y cultura. Un enclave natural de gran belleza, un lugar para disfrutar en familia ya sea en una escapada de fin de semana o en época de vacaciones.

Ha comenzado el otoño. Con su llegada los días son más frescos y gradualmente se van haciendo más cortos, pero eso no impide planificar una escapada de fin de semana para distraernos, respirar un poco de aire puro y descubrir nuevos paisajes, culturas e historias, que reflejen las diferentes formas de vivir en cada uno de los rincones de España.

Así, llegamos hoy a un pequeño y antiguo poblado español, pertenciente a la provincia de Albacete, comarca de la Mancha de Montearagón, cuyos atractivos variados son presagio de momentos inolvidables, tanto por la hospitalidad de sus habitantes como por su patrimonio arquitectónico medieval y el bonito marco natural que lo cobija.

Su emplazamiento en lo alto de un cerro permite tener una vista magnífica de Albacete distante tan sólo 15 kilómetros.

Con poco más de tres mil seiscientos habitantes conviven en una extensión de terreno de 680 kilómetros cuadrados. Un bello lugar que nos relata a través de su historia el poderío árabe que pesó sobre él hasta 1478  cuando fue integrado a la Corona concediéndole entonces el título de “ciudad”.

Su estratégica posición más allá de otorgarle ventajas en el pasado la obligó a ser partícipe de varias guerras como la de la Independencia.

Muestra de ello es el Castillo de Chinchilla, una fortaleza construida en el siglo XVI sobre los cimientos de construcciones godas, cristiana y arabes, cuyos restos fueron encontrados en el lugar. Edificado en piedra fue utilizado como prisión por casi tres siglos y alojó allí famosos personajes como Cesar Borja, culpado de haber asesinado a su hermano el Duque de Gandía.

Recorriendo las calles de la ciudad hallaremos rincones increíbles que se suman a un diagrama medieval con angostas y empedradas calles donde murallas, castillos y palacios, junto a conventos y varios templos forman un perfecto casco urbano.

Llegando al barrio del Hondón, hallaremos que sus casas se encuentran construídas de forma tal que han quedado emportradas en la tierra, como si se tratara de construcciones excavadas en la montaña.

En el centro de la ciudad se encuentra el edificio donde funciona el Ayuntamiento de Chinchillas, una construcción muy bien conservada que data del siglo XVI, también podremos visitar la Iglesia de Santa María del Salvador, construida en el siglo XV albergando en su interior la imagen de la Virgen de las Nieves, Patrona de la ciudad.

La Casa Consistorial, además del Museo de Cerámica y el antiguo Convento de Santo Domingo forman también parte del patrimonio histórico de la ciudad.

Un sitio emblemático son los Baños Árabes, un edificio que fuera en el pasado utilizado para los baños higiénicos “Hamman”. Se trata de una construcción civil que posee un vestíbulo por donde se ingresaba, le sigue una sala fría y otra templada para terminar en una sala caliente.

Formado por dos naves, sus muros fueron construidos con argamasa, siendo el acceso a una de esas naves a través de un arco de piedra y se estima que en el pasado tanto esta nave como las mayores estaban comunicadas.

Sus eventos y fiestas tradicionales son la atracción durante diferentes épocas del año, destacándose las llamadas Fiestas Mayores que se realizan para honrar a la Virgen de las Nieves. También la celebración de Semana Santa adquiere gran relevancia en la ciudad, siendo declarada como de Interés Turístico Regional.

Su tradición alfarera ha continuado a través de los siglos,  llegando hasta nuestros días a través de los trabajos realizados por la Asociación Juvenil Virgen de las Nievas. Jarrones, morteros de gran tamaño y las típicas cuerveras, un recipiente semejante al que se utiliza para hacer el ponche que posee soportes en los bordes donde se colocan pequeñas jarras utilizadas para beber la tradicional bebida llamada “cuerva”.

También hallaremos trabajos de cestería, cuchillería y alfombras siguiendo las técnicas ancestrales que han pasado de generación en generación.

Por último y antes de partir y dejar atrás los encantos de Chinchilla de Montearagón nada mejor que degustar algunos de los platos más tradicionales de la cocina manchega como los típicos pimientos de piquillo que se sirven rellenos de morcilla y acompañados por una salsa de vegetales o el lomo en escabecha acompañado por las tradicionales patatas con aceite de sobrasada y entre los postres las natillas y las naranjas con miel. Todo acompañado por alguno de los excelentes vinos de la región.

Cieza, privilegiado enclave natural

septiembre 23rd, 2011

Nuestro viaje de hoy nos lleva a las tierras de Murcia y más precisamente hasta Cieza una ciudad que por su entorno natural posee una ubicación de privilegio junto al río Segura, con un marco de montañas que completan el paisaje de un magnífico valle de productivas huertas entre las sierras del Almorchón y del Oro y la de Ascoy.

Caminos antiguos se entremezclan con los nuevos creando así rutas perfectas para los amantes del senderismo.

Cieza, ciudad enclavada en la Vega Alta del Río Segura y muy cerca del karst de mayor importancia de la región con más de doscientas cavidades que han sido halladas y registradas hasta hoy, como la de Almandenes y Losares ubicadas en la Sierra de la Palera o los de Sierra de Ascoy, Benís y Sierra Larga adyacentes a la Sierra del Oro y Almorchón. Todos estos, lugares soñados para quienes practican espeleología.

Básicamente la economía de la ciudad de Cieza se basa en la agricultura destacándose los cultivos del melocotón y de aceituna de mesa.

Su historia es muy antigua y lo demuestran los yacimientos paleolíticos y neolíticos encontrados por ejemplo en Almadenes y Barranco de los Grajos, declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su carácter único en la zona.

También, esta área estuvo habitada por romanos, visigodos y árabes. Existiendo en el Museo de Siyâsa los hallazgos de esta última cultura como elementos variados de decoración arquitectónica, cerámicas, metales y vidrios.

Varios son los lugares de interés que es posible visitar en Cieza. Su bonita Plaza de España, donde funciona el Mercado modernista edificado en 1929 por Julio Carrilero. Es aquí el sitio elegido para la celebración de la Fiesta del Melocotón y las verbenas del mes de agosto.

Una visita a El Paseo nos permitirá disfrutar de la obra pictórica realizada en azulejo por el artista José Lucas, dedicadas por su autor a diferentes hombres de letras.

Entre sus monumentos religiosos se destacan la Basílica de la Asunción que data del Siglo XVIII, de torre neorománica, la Iglesia de San Joaquín, edificada en el siglo XVII y la Iglesia Convento de las Clarisas del siglo XVIII.

El conjunto histórico denominado el Balcón del Muro compuesto por la vieja fortaleza que fuera construida en el siglo XV y la muralla actual levantada en 1898 nos llevan hasta la Ermita de San Bartolomé, patrón de la ciudad.

El Museo de Siyâsa, inaugurado en 1999 fue construido para reemplazar los antiguos museos existentes en la zona que resultaron poco espaciosos para albergar tan vasto patrimonio arqueológico encontrado en la región.

Una recorrida por sus instalaciones permite observar gran cantidad de elementos decorativos de la época medieval islámica. Una magnífica colección que se obtuvo luego de excavar más de dieciocho casas que se encontraban detalladas en antiguos documentos.

El museo posee además, una perfecta reproducción, realizada a escala real, donde se representan hogares musulmanes incluyendo arcos y pórticos originales.

Gracias a su enclave privilegiado Cieza disfruta de un clima estupendo y el trabajo del hombre en la tierra se ve recompensado con huertas maravillosas, árboles frutales, olivos centenarios de donde se obtienen las tan apreciadas aceitunas de mesa famosas en la zona.

Perfecta para recorrerla caminando o en bicicleta esta ciudad invita a disfrutar de sus veredas y sendas que nos regalan bellos lugares como el paraje de Almadenes, una zona protegida que vale la pena visitar.

Su gastronomía es simple pero muy sabrosa utilizando ingredientes tales como berenjenas, habas, pimientos y los famosos tomates del Acho y para el postre es infaltable en las mesas la fruta estrella de la región del valle de Cieza, sus melocotones, que junto con albaricoques, ciruelas, mandarinas, nectarinas y otras frutas cultivadas en los huertos de La Hoya, el Estrecho y los Charcos hacen de base natural y perfecta de dulces tentaciones como las tortas de pan dormido, tortitas de naranja, pastelitos de cabello de ángel y otra cantidad infinita de repostería tradicional deliciosa.

Un recorrido por el Mercadillo Artesanal de Cieza, llamado popularmente “de los frailes”, nos permitirá adquirir productos típicos de la tierra como también bellas obras de arte realizadas por artesanos locales, toda ellas piezas únicas.

Para quienes visiten Cieza durante el mes de julio desde el mirador de Los Losares pueden divertirse con un espectáculo increíble como es el Descenso del Cañón de Almadenes, que se realiza a bordo de embarcaciones rústicas, navegando las temerarias aguas del Segura, haciendo un trayecto que pasa por la garganta del Cañón de Almadane.

Cieza un lugar perfecto para disfrutar en familia o con amigos de un par de días de descanso, diversión y mucha naturaleza.

La llanura manchega nos presenta orgullosa sus variados atractivos y entre ellos se destaca la silueta de imponente belleza llamada el Alcázar de San Juan.

Un sitio que sirvió de inspiración para escritores como Hans Christian Andersen, quien describió el lugar y en particular el Alcázar de San Juan, en el corazón mismo de La Mancha, en un libro de su autoría llamado Viaje por España.

Y es precisamente a esta localidad donde llegamos hoy. Un sitio que a pesar de no ser un destino turístico por excelencia, alberga un vasto patrimonio tanto por sus monumentos como por su historia rica en anécdotas, sucesos importantes y personajes notables.

Por medio de un proyecto realizado por el Departamento de Turismo de Alcázar de San Juan se fueron recuperando todos aquellos elementos que formaban parte de la ciudad en el pasado, convirtiendo el lugar en el verdadero centro y corazón de La Mancha.

El nombre de este sitio  fue instaurado cuando llega a la región, en épocas de la reconquista, la llamada Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. En ese momento la ciudad árabe llevaba el nombre de Al-Kasar, que significa Palacio Fortificado y que es cambiado por el de Alcázar de San Juan, teniendo su época de mayor esplendor, durante el siglo XVI, con el nacimiento de la fábrica de pólvora de mayor importancia de la región.

Fue así que la antigua parroquia de Santa María La Mayor se convierte en Colegiata y se concluyen las obras del Convento de San Francisco de Asís, que luego albergaría la conocida Universidad de Alcázar, donde se enseñaba teología, medicina, filosofía e historia sagrada entre otras muchas materias.

Durante los siglos que duró la Orden de San Juan en toda este región se construyeron cientos de monumentos que formaron parte del patrimonio medieval del Alcázar se San Juan.

Visitamos así, el Casco Histórico de la ciudad y hallamos edificaciones realizadas con piedra roja en las típicas casas encaladas. Un Conjunto magnífico de palacios forman parte de este tesoro tan antiguo, formado por el Torreón de Don Juan José de Austria, una de las edificaciones más emblemáticas de esta ciudad, que funciona en la actualidad como Centro de Interpretación de la Orden de San Juan.

La Capilla de Palacio, fue en el pasado la Capilla de San Juan Bautista, un sitio que a lo largo de tiempo tuvo diferentes usos ya que funcionó como cementerio, cárcel y también museo. Hoy, esta bella capilla es el Centro de Recepción de Visitantes y es precisamente aquí desde donde se realiza un interesante recorrido por una zona de exposiciones del lugar.

Nuestro recorrido por este antiguo casco medieval nos traslada hasta el llamado Siglo de Oro, donde podremos visitar el Granero de las Monjas, una edificación que data del siglo XVI y donde hoy funciona el Museo de Alfarería de La Mancha, un sitio donde son exhibidas una gran variedad de piezas que han sido rescatadas de importantes núcleos alfareros de la región y que han llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación.

Tinajeros, cantareros y artesanos de la época que habitaban La Mancha fueron los artífices que crearon durante siglos diversidad de elementos que servían para satisfacer las demandas de la época, tanto para realizar las tareas cotidianas en los hogares como en el campo, utensilios que nos permitirán conocer más a fondo el modo de vida de los pobladores manchegos.

Dentro del Museo de la Alfarería se han delimitado cuatro áreas de tipo temático como “Manos creadoras” dedicadas a la creación de piezas de cerámica; “Creadores de Formas” un repaso por la historia y tradición del oficio de barrero; “De todo en barro” tipos y modelos diferentes de cerámicas y por último “En casa y en el campo” una reseña de cómo eran utilizados los diversos utensilios en el día a día de los pobladores, como platos, tinajas, antiguos juguetes y canicas.

Continuando nuestro recorrido llegamos a la Casa del Hidalgo, una vieja mansión donde funciona el Centro Internacional de Estudios sobre la figura de los “hidalgos” que conjuntamente con un Centro de Interpretación muestra al público visitante cómo era la vida de los caballeros que sirvieron de inspiración a Miguel de Cervantes para crear el personaje del famoso Don quijote.

También, visitaremos el Convento de Santa Clara, hoy convertido en un hotel y lugar donde funciona la Escuela de Escritores Alonso Quijano, la Plaza Cervantes y la Iglesia de Santa María la Mayor, que es la más antigua de Alcázar y que fuera construida sobre una mezquita. Aquí podremos ver por ejemplo,  el Acta de Bautismo de Miguel de Cervantes.

Y no podían faltar los famosos Molinos de viento que se encuentran en el Cerro de San Antón o llamado también como el “Mirador de La Mancha”, un sitio increíble desde donde podremos divisar la extensa llanura donde se entremezclan campos de cereales, olivos y vides.

En el Cerro de San Antón hallaremos también,  un auditorio al aire libre llamado La Cantera donde se realizan diferentes eventos y festivales y la Cueva del Polvorín, una serie de galerías que fueron excavadas en el cerro.

Para quienes deseen interiorizarse aún más de la historia de esta región existe la posibilidad de recorrer la llamada Ruta del Quijote de la que forman parte otros pueblos cercanos como Campo de Criptaza, Argamasilla de Alba y El Toboso.

La Serena, en Badajoz

septiembre 2nd, 2011

En el verano quienes viven en la ciudad buscan hacerse una escapada de un par de días hacia lugares donde la naturaleza les regale un poco más de aire fresco y la posibilidad de encontrar bonitos paisajes y en ocasiones sitios con mucha historia y tradiciones que hacen más entretenida la estadía.

Un medio natural privilegiado, la comarca de La Serena en Badajoz ofrece a los viajeros además de bellos paisajes un clima maravilloso, donde la región denominada la Serena Esteparia es considerada como uno de los ecosistemas de mayor importancia en Europa.

Quienes practican senderismo como también aquellos que gustan de realizar los llamados safaris fotográficos encontrarán aquí todo lo necesario para pasar unos días maravillosos.

Las excursiones por toda esta zona pueden hacerse utilizando diferentes medios de locomoción como bicicletas, caballos o simplemente movilizarse a piel. Un largo paseo permitirá no sólo estar en contacto directo con la flora y fauna del lugar, sino también conocer restos arqueológicos, además de pintorescos pueblos y aldeas diseminados por toda la región.

También,  es una zona muy procurada por quienes practican escalada deportiva, gracias a la gran cantidad de lugares con paredes de cuarcitas, siendo el tiro al arco uno de los deportes que más se practican por aquí.

La comarca de La Serena nace a través de un extenso proceso histórico y cultural ya que fue habitada por culturas diversas en el pasado. Romanos, árabes y castellanos fueron dejando su impronta en estas tierras.

Santuarios y monumentos funerarios dan testimonio de esa historia tan lejana en la que se construyeron palacios y castillos, haciéndose populares las termas, lugar de descanso y salud.

Los romanos por ejemplo, fueron los fundadores de ciudades como Tulipa y Miróbriga para pasar luego a un Medioevo enigmático y misterioso donde se edificaron fortalezas como el Castillo de Magacela y Benquerencia de La Serena.

A partir del siglo XIII se construyen entre otros los castillos de Capilla y Zalamea de La Serena, Almorchán y en el siglo XV fueron los mudéjares los encargados de edificar monumentos religiosos que aún es posible visitar.

Toda esta arquitectura se mezcló luego con otra de tipo popular dando un panorama peculiar a toda la comarca.

El marco natural ha tenido aquí singular importancia con biotipos representados tanto por bosques como por matorrales y pantanos, siempre con paisajes diversos que sorprenden a quienes recorren la región.

En cada pueblo de esta Comarca es posible encontrar las artesanías que los distinguen como los trabajos hechos en esparto en Campanario, las famosas tinajas de Castuela o las artesanías de granito en Quintana. Quedando aún artesanos que siguen realizando verdaderas obras de arte.

Para quienes tienen alma de gourmet la cocina de región es excelente sobre todo porque aquí cuentan con la mejor materia prima desde el aceite de oliva hasta las mejores carnes y quesos.

La diversión no es ajena a los habitantes de esta zona,  verbenas que se realizan en la plaza del pueblo, corridas de toros, concursos y obras de teatro populares son sólo algunos de los eventos que se realizan durante el año.

La Serena ofrece a los viajeros cultura, historia, excelente gastronomía y enmarcando todo esto una naturaleza con espacios increíbles y actividades tan variadas que hace imposible aburrirse.

En muchas regiones de España es posible encontrar antiguos pueblos marineros que con el paso del tiempo, la modernización y los adelantos en las comunicaciones crecieron y se modernizaron volviéndose lugares atractivos para los turistas.

Muchos de ellos sin embargo, conservan aún el encanto de tiempos pasados y guardan recuerdos de esa época más tranquila y sencilla y los atesoran en  lugares históricos que generalmente se encuentran en el casco antiguo de la ciudad.

Así, hoy llegamos hasta Avilés una ciudad campesina y marinera que hoy es un sitio moderno y que ha crecido gracias a la industria siderúrgica, pero que conserva su casco histórico inalterable, algo que le ha sido reconocido siendo declarado como Conjunto Histórico-Artístico-Monumental donde es posible encontrar verdaderas joyas arquitectónicas tanto civiles como religiosas.

Avilés es una bonita villa que se encuentra en la parte costera central de Asturias y al oeste del llamado Cabo Peñas justo en la margen izquierda de la ría del mismo nombre con bellos paisajes en su entorno.

Se trata de un estuario que se encuentra justo sobre la Falla de Ventaniella, llegando hasta el Mar Cantábrico y formando así el Cañón de Avilés.

En el pasado y gracias a su ubicación estratégica se convirtió paulatinamente en un puerto dedicado a la pesca y también al tráfico marítimo y con el correr de los años fue ganando importancia como un puerto que servía para abastecer la capital de Asturias, pasando a ser la ciudad más importante luego de Oviedo, debido también al apogeo que tuvo en la época las peregrinaciones jacobeas.

La muralla que rodeó la villa fue levantada en el siglo XIII, pero un incendio en 1479 destruyó la ciudad que recibió el permiso de los Reyes Católicos para realizar un mercado franco para poder rehacer la villa.
El palacio más importante que existe en la Villa de Avilés es el del Marqués de Camposagrado. Se trata de una bella construcción con dos fachadas una hacia la calle de Las Murallas, al norte y otra hacia la plaza de Camposagrado, de elegante estilo barroco asturiano de la época.

El edificio del Ayuntamiento, construido en el siglo XVII es también una referencia histórica importante, ya que fue el primer edificio noble que se levantó fuera de las murallas de la ciudad.

El Ayuntamiento de Avilés tiene dos plantas en la zona baja se realizaban actividades de tipo comercial y en el primer piso existían salas de reuniones y otros espacios donde se llevaba a cabo toda la actividad municipal y posteriormente en el siglo XIX se construye la Torre del Reloj.

Pero Avilés siguió creciendo y desarrollándose y se edificó el Palacio del Marqués de Ferrera y otras nobles casas, algo que trajo modernidad a la Villa.

Otro sitio interesante para conocer es la Iglesia de los Padres Franciscanos construida entre los siglos XII y XIII, donde se destaca su portal de estilo románico, con seis columnas y capiteles con figuras felinas y una escena del pecado original. Dentro de la iglesia es posible visitar el mausoleo donde se encuentran los restos del almirante Pedro Menendez.

Su calle peatonal llamada Galiana, se caracteriza tener más de doscientos metros cubiertos. La misma fue construida en el siglo XVII, cuando la ciudad hizo su expansión fuera de los muros que la protegían.

La Plaza del Mercado que data del siglo XIX es un especial espacio arquitectónico de forma rectangular y fue construida sobre terrenos recuperados de marisma, que llevaron a un canalizado subterráneo por donde pasa el río Tuluergo. Bonitos balcones y miradores se encuentran en el lugar, con galerías de madera que son soportadas por columnas de hierro.

También hallamos muy cerca de allí la Plaza de Las Aceñas, conocida popularmente como la del Mercado, siendo hoy su nombre oficial el de Plaza de Hermanos Orbón.

Justo en el centro de la plaza se encuentra un edificio donde funcionan los puestos de venta que cada lunes celebra el tradicional mercado semanal, instituido hace más de quinientos años.

Dentro de las tradiciones artesanales que aún se conservan en Avilés está la de la producción de cerámica y anualmente es posible asistir en el mes de mayo de una gran muestra de cerámicas de todo tipo tanto modernas como contemporáneas.

Un fin de semana es tiempo más que suficiente para recorrer la bonita Villa de Avilés y disfrutar de la hospitalidad de su población además de degustar la mejor cocina asturiana en los diversos restaurantes de la ciudad.

Ya en otras oportunidades hemos visitado algunas ciudades de la Provincia de Sevilla, tierra bonita y generosa que con su hospitalidad y bellezas tanto naturales como históricas atrae cada año a miles de turistas.

Sevilla se destaca también por la alegría de su gente que se traduce en variados festivales como el famoso Festival de Cante Jondo que cada año se realiza en la Puebla de Cazalla, una localidad de la provincia de Sevilla que además de este tipo de espectáculos tiene mucho para ofrecer a nivel turístico.

La historia de esta ciudad se remonta a tiempos lejanos,  cuando se la conocía como Kasala, hasta la reconquista por parte de Fernando III El Santo, donde toma el nombre de Cazaba de la Frontera y comienza una historia de períodos de gran bonanza intercalados con otros no tan favorecedores para la región.

Para recorrer la ciudad partiremos de la bonita Parroquia de Nuestra Señora de las virtudes, un edificio levantado en la antigua Plaza Real, conocida como la Plaza vieja y denominada en la actualidad como Plaza Cardenal Spinola. Este sitio era parte del centro urbano y fue a su alrededor que comenzó a levantarse el pueblo allá por el siglo XVI.

La Parroquia se comenzó a construir a fines del Siglo XVI y el templo que puede visitarse hoy,  fue concluido recién en 1884, edificado sobre las ruinas de una vieja iglesia mudéjar destruida durante la Revolución Francesa.

De estilo neoclásico posee un retablo único en Sevilla realizado de cerámica vidriada, encontrándose también en su interior imágenes de San Marcos pertenecientes al año 1600 y de San Blas.

En el casco urbano existieron varias ermitas y también oratorios que desaparecieron en el siglo XVIII, con excepción de la Ermita de San José, que fuera consagrada a San José patrón de la localidad.

De estilo barroco,  pero sin tener una decoración recargada,  representa artísticamente la sencillez a través de sus líneas y su porte elegante.

En 1550 fue fundado en la Plaza del Convento,  el de Nuestra Señora de la Candelaria. En la actualidad dicho convento se encuentra a cargo de las hermanas franciscanas.

La Puebla de Cazalla cuenta con pintorescos espacios verdes como el Paseo Francisco Bohórquez y la Plaza Nueva, existiendo otros que han sido recientemente creados.

Parques como el de la Fuenlonguilla son un espacio para relajarse y disfrutar de la naturaleza, como también lo son la Plaza del Matadero y la Plaza Vieja. Otros espacios verdes muy acogedores son el Parque del Corbones, el Parque Manuel Azaña y la Plaza de Las Melias, todos sitios perfectos para un largo y placentero paseo.

Dentro de los productos típicos de esta región se encuentran los quesos de cabra y sus excelentes aceites de oliva, además de aceitunas, fresas y uvas.

Una cultura culinaria que nos permite disfrutar de platos típicos como las deliciosas aceitunas prietas, el cocido, las patatas con bacalao, las gachas y los guisos de espárragos son platos que invitan a ser degustados. Dentro de su repostería se destacan los famosos roscos de San Blas, las tortas de manteca y las tradicionales tortas fritas.

La Puebla de Cazalla, el lugar perfecto para quienes buscan adentrarse más en la historia, cultura y tradiciones de un pueblo como el sevillano que siempre tiene algo más para ofrecer a sus visitantes.

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