Talavera de la Reina
Al noroeste de la provincia de Toledo y perteneciendo a Castilla la Mancha se encuentra la antigua ciudad de Talavera de la Reina, que se hiciera famosa en los siglos XV y XVI por la fabricación de excelente cerámica que sirve de adorno por ejemplo, a algunas de las partes del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Su viejo casco ofrece a los visitantes innumerables bellezas y monumentos destacándose tanto la arquitectura mudéjar y barroca de estilo sencillo y que marcan un pasado vital y toda la belleza de lo histórico. El entorno del río le otorga un encanto especial a la ciudad con sus antiguos puentes como el llamado Puente Romano.
Sin embargo, toda la ciudad se unifica en un estilo único marcado por el cerámico, tiendas, fuentes e iglesias, hasta la más humilde de las casas hacen referencia a este material, tanto en la vajilla y adornos variados como en las paredes de entrada de las viviendas.
También por el antiguo casco es posible encontrar numerosos elementos que recuerdan los variados puntos defensivos que existieron allí en épocas remotas, destacándose las murallas árabes construidas en época de Abderramán III y las ruinas del viejo Alcázar que pertenecen al siglo V.
Centro neurálgico de la ciudad y donde se desarrollaba la vida del poblado desde el siglo XVI, la Plaza del Pan albergaba las palaciegas casas de ilustres familias de Talavera. Una plaza que se destaca por su amplio espacio de forma rectangular, con variados elementos cerámicos y bonitas palmeras que le dan el toque de color. Un entorno donde se encuentra el antiguo Ayuntamiento de estilo renacentista.
Un magnífico templo representa la Colegiata destacándose a simple vista la construcción antigua del edificio que fuera en principio la parroquia de Santa María y recibiendo la categoría de colegiata en el año de 1211.
El Convento de San Prudencio con aire altivo y poderoso, fue construido en el siglo XIV como residencia para los canónigos de la colegiata que sin embargo, nunca llegaron a vivir en él. Siendo habitado primero por los Jerónimos y luego por los Jesuitas. Lamentablemente, de su primitiva obra solo puede verse una puerta de estilo gótico.
Talavera de la Reina exhibe en su geografía una gran diversidad de elementos religiosos entre los que se destacan la Ermita de la Virgen del Prado, que data del siglo XVII y la Iglesia del Salvador una de las más antiguas de la ciudad.
El Museo Ruiz de Luna posee una gran colección de cerámica. Una muestra que comienza con cerámica del siglo XVI hasta nuestros días. Piezas increíbles que recorren la historia de la cerámica local donde platos, jarrones y piezas de estilo hacen también de adorno en retablos y esculturas.
Algunas de las piezas exhibidas pertenecen a la Edad Media pero la mayoría han sido realizadas a partir del siglo XVI, como los platos con reminiscencias mudéjares, otras con influencia oriental y unas series que se destacan por su belleza como las mariposas, la palma con golondrinas o la serie del helecho.
Su Mercado Medieval de San Jerónimo continúa con una vieja tradición ofreciendo diversos productos artesanales utilizando cerámica, cuero, antigüedades y hasta herboristería, amenizada con juegos para niños y teatro callejero.
Recorrer su mercado es una excelente forma de conocer todo el patrimonio que ofrece esta bella ciudad como también degustar su sabrosa gastronomía con base alimentos como cordero, perdices, liebres y hasta jabalí y productos naturales como las sandías de Velada, embutidos de Bayuela, variedad de dulces tanto de sartén como de horno, todo acompañado por sus exquisitos vinos de Montearagón y Valdepusa
Talavera de la Reina una ciudad abierta y hospitalaria, de barrios antiguos, hermosos monumentos, artesanías excelentes, una gastronomía por demás sabrosa y un mercado medival imperdible, vale la pena hacerse una escapada de fin de semana para conocerla y disfrutarla.
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